Mesas en “L” para oficina: Todas sus ventajas

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Las mesas de oficina en “L” son uno de los elementos más útiles dentro del amplio campo del mobiliario de oficina.

Si pensamos en todo lo que habitualmente está sobre nuestra mesa de trabajo, probablemente nos demos cuenta de la necesidad de usar una mesa de oficina en “L”, o también llamada mesa con ala.

Las mesas en “L” son aquellas que se componen de dos espacios diferenciados dentro de la misma mesa. Por una parte tenemos la zona principal, que como norma general tiene ochenta centímetros de profundidad, y será donde desarrollemos nuestro trabajo del día a día, y por otra parte la zona que podríamos denominar auxiliar, con algo menos de profundidad, generalmente sesenta centímetros, y es la que nos servirá de apoyo. Esta última zona auxiliar sería la denominada ala de mesa, y se coloca perpendicular a la mesa principal en cualquiera de sus dos lados, formando un ángulo de 90°.

Las alas de mesa son muy útiles a la hora de liberar espacio de trabajo en la mesa principal, permitiendo disponer de mayor superficie bien recibir personas delante de nosotros, bien para poder dejar frente a nuestra vista todos los elementos de trabajo que necesitemos en cada momento. De esta forma podemos desplazar  a la “L”, o el ala, todos los elementos electrónicos como por ejemplo la impresora, situar en ella el teléfono, o incluso los elementos más decorativos como lámparas o fotografías, y así conseguir ese espacio extra.

Otra ventaja de las mesas con ala o en “L”, es que esta puede ser compartida por dos usuarios, así que en situaciones de poco espacio en la oficina, una única ala puede dar servicio a dos puestos con el consiguiente ahorro de sitio. De todas formas, esta solución no debe llevarnos a equívocos, puesto que una mesa en “L” para oficina siempre es un puesto individual, en ningún caso servirá para que trabajen en el más de una persona.

Trabajar con una mesa de ala para oficina también nos permite realizar reuniones puntuales de varias personas. Si nos encontramos sin acceso a la sala de juntas de nuestra oficina, o directamente carecemos de ella, el disponer de un ala en una mesa de trabajo nos dará la posibilidad de solucionar esta contingencia. Es cierto que no solucionará el problema de manera definitiva pero puede sacarnos de un apuro.

Además, así como esporádicamente podemos usarla como acabamos de decir como zona de reuniones, una mesa de oficina de “L” podemos utilizarla también como área de atención al público si situamos frente a ella un par de sillas de confidente.

Por otra parte, si no tenemos otra forma de hacerlo, ya sea porque en la oficina no podemos crear una zona de dirección diferenciada del resto, ya sea porque queremos homogeneizar todas las mesas de la oficina, o simplemente porque no queremos hacer un gasto extra en la compra de un despacho de dirección, una forma sencilla de diferenciar categorías de personal, es colocar a los puestos que queremos dar más relevancia una “L” o mesa de ala.

Las mesas de escritorio con ala, también pueden tener un uso como solución de almacenaje. Además del ala de la mesa sustentada por costados de madera o por patas metálicas como la mesa principal, también podemos hacer que la “L” se soporte sobre un armario, o una cajonera alta, y si no disponemos de un espacio para guardar nuestros documentos, esto puede resultarnos bastante útil en el caso de las mesas operativas. Si hablamos de mesas de dirección, esta misma solución, pero colocando el ala un poco por debajo del nivel de la mesa principal consigue aportar una mayor representatividad a la mesa  resultando ser un perfecto recurso estético.

Una ventaja más de las mesas de ala, o mesas de oficina en “L”, es la opción de crear “islas de trabajo” con diferentes formas. Mediante el agrupamiento de este tipo de mesas generaremos diferentes áreas de trabajo dentro de la misma oficina, así mismo, podemos ir dando diferentes formas a estos grupos de mesas con lo que conseguimos romper si lo deseamos, la imagen de uniformidad en aquella sala donde estén ubicadas.

Aunque hasta este momento, nos hemos estado refiriendo siempre a este tipo de mesas de escritorio en “L” como mesas compuestas de dos piezas, también existen los denominados puntos informáticos de los que podremos hablar más detenidamente otro día, que son mesas de las mismas características que las anteriores, pero construidas en una única pieza, donde desaparece el ángulo de 90° que se crea en el interior de la mesa en la unión de la parte principal con la parte auxiliar al quedar unidas estas dos partes por una curva interior.

También es cierto que este arquetipo de mesas han tenido épocas mejores, estando actualmente bastante relegadas. Esto es así porque fueron diseñadas cuando comenzó la era de la informática en las oficinas y en todas ellas empezaron a instalarse los ordenadores con aquellas pantallas de tubo que requerían una gran profundidad en la mesa de trabajo para poder alejárnosla de la vista. Para solucionar este problema los puntos informáticos eran las mesas de oficina con ala perfectas.

En el ángulo que se creaba en la unión de la parte principal de la mesa con la parte auxiliar se generaba una profundidad ideal para situar estas pantallas, solucionando este problema. En la actualidad con las pantallas planas, este espacio ya no es necesario y por eso han perdido gran parte de su atractivo.

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